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LA NECESIDAD DE RETOMAR EL RAZONAMIENTO PÚBLICO




Amartya Sen, premio nobel de economía, plantea, en su libro “La idea de la Justicia”, que el razonamiento público juega un papel fundamental en la democracia, al hacer que “la gente se interese, a través de la discusión pública, en las peripecias de los demás y comprenda mejor las vidas ajenas”, en suma, permite que nos interesemos por las condiciones de vida y problemas que afligen a los demás. Sin embargo, los análisis reduccionistas de los últimos resultados electorales en Ecuador contradicen esta visión, y ponen de manifiesto la necesidad de retomar el razonamiento público, tal como lo plantea Sen.


 La Sierra y la Costa evidenciaron preferencias electorales radicalmente divergentes. Mientras que, de forma general  y con varios matices, podemos afirmar que en la Sierra (excepto Imbabura) triunfó una opción política, en la Costa logró imponerse la alternativa contraria. Muchos sectores del electorado serrano, incluido el mismo presidente, han denostado a los votantes de la Costa, afirmando que optaron por dicha opción por estar vinculados con el narcoterrorismo, u otros han atribuido dicha decisión a la “ignorancia del pueblo costeño”, basta entrar un momento a las redes sociales para encontrar este tipo de mensajes y publicaciones.


 Esta narrativa, además de ser simplista y reduccionista, ignora un hecho fundamental: las provincias de la Costa son las que más han sufrido las consecuencias que deja el crimen organizado y el narcotráfico. El razonamiento público, en los términos que plantea Sen, nos ayuda a comprender mejor las condiciones de vida de terceros, ser empáticos, y no fomentar la estigmatización.


 El debate público en Ecuador parece haberse reducido a una suerte de blanco o de negro, que no nos permite analizar los matices. La narrativa gubernamental ha aupado una visión donde el otro es concebido como enemigo y en el que la voluntad popular de un sector se reduce a un estereotipo. Esta clase de juicios simplistas y superficiales eclipsa la capacidad de la democracia de generar discusión pública y promover la empatía entre nosotros, evita que se realice un análisis profundo de las razones que motivan a un sector amplio de la sociedad a votar por una opción en específico, pero sobre todo sigue fragmentando nuestra sociedad.


 Según Sen, la democracia fomenta el razonamiento público, lo que permite que una crisis no sea ignorada, al movilizar a la ciudadanía en acción para presionar al gobierno a hallar medidas efectivas para solventarla. En el caso de nuestro país, la crisis de seguridad pudo ser un punto de unión entre todas las regiones, un motivo para buscar, en comunidad, soluciones reales y estructurales, más allá de reiteradas declaraciones de estados de excepción y de militarizar ciudades. No obstante, en lugar de ello, el gobierno y los medios tradicionales han optado por un discurso estigmatizante, que sigue fragmentando el país.


 En el contexto que afronta el Ecuador, creo que es indispensable rechazar análisis simplistas, estigmatizantes y reduccionistas, necesitamos retomar el razonamiento público, comprender las motivaciones de quienes piensan distinto, ser más empáticos, preocuparnos más por los contextos y vidas ajenas. Sen nos recuerda que el éxito de una democracia “no consiste únicamente en disponer de la más perfecta estructura institucional”, sino que la democracia depende ineludiblemente de nuestros patrones reales de conducta y el funcionamiento de las interacciones políticas y sociales.

 

Si el debate público se reduce únicamente a la descalificación del que piensa distinto, la democracia pierde uno de sus principales valores: su capacidad de promover la acción colectiva en beneficios de terceros a los cuales les afligen problemas que a nosotros no.


Montag

13/02/2025

 
 
 

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